Esta peculiar pieza forma parte de la
fachada del
Museo Microgigante (o Museo de Microminiaturas), creado por el artista Manuel Ussá. Iconografía mitológica: El rostro esculpido evoca la figura clásica de un mascarón de Baco (el dios del vino y la
naturaleza en la mitología
romana) o un Hombre Verde (Green Man), un símbolo folclórico que representa el renacimiento y el crecimiento de la vegetación en la naturaleza. Composición orgánica: La cabeza se encuentra rodeada por una densa corona de hojas, ramas y
frutas silvestres de tonos ocres y rojizos, entre las que destacan granadas e higos,
frutos muy arraigados a la simbología mediterránea de la fertilidad y la abundancia.
Juego arquitectónico: La
reja de hierro forjado de la
ventana actúa deliberadamente como una especie de jaula o soporte, creando un contraste visual fascinante entre la rigidez del metal y las formas orgánicas y libres de la naturaleza que brota desde el interior.