La
fotografía captura el encanto de la vida cotidiana del siglo XVIII y XIX a través de sus utensilios domésticos tradicionales: Menaje colgado: En los estantes de madera de la izquierda cuelgan cazuelas y cazos de barro
cocido vidriado y metal (algunos con su característico
color rojizo), un colador blanco de
cerámica o metal esmaltado y un embudo metálico en la parte inferior. Mobiliario tradicional: En el centro destaca un banco alargado de madera robusta y rústica que se utilizaba para las tareas de preparación de alimentos. Sobre él descansa una cesta de mimbre trenzada. Zona de despensa y almacenamiento: Al fondo a la derecha se aprecian estanterías con más vasijas de barro, cestos de mimbre y una gran tinaja oscura en el suelo destinada habitualmente a conservar aceite, vino o
agua. También destaca en el estante superior un cuenco amarillo brillante inclinado junto a un tarro que conserva una etiqueta antigua escrita a mano (donde se lee "Lentejas").