Es un arbusto perenne de origen sudafricano que se ha adaptado perfectamente al clima mediterráneo de
Alicante, donde es muy común verla tanto en
jardines públicos como privados debido a su gran resistencia y belleza.
Flores únicas: Sus flores tienen un
color púrpura o malva intenso y una forma "amariposada" que recuerda a las de las legumbres, destacando por un característico penacho plumoso de estambres blancos en el centro. Floración prolongada: Es extremadamente agradecida en zonas cálidas, llegando a florecer durante unos diez meses al año, desde finales del
invierno hasta bien entrado el
otoño. Follaje: Sus hojas son pequeñas, de color verde grisáceo y forma alargada, similares a las del mirto (de ahí su nombre myrtifolia).