Luego que hubo llegado, le dijo Valeriano:
«Lorenzo, me pareces más perdido que sano.
Manda que los tesoros pasen a nuestra mano,
o lograrás perderte por torpe y por liviano».
Lorenzo dijo: —«Dame tregua hasta el tercer día.
Antes quiero el consejo de mi propia abadía.
Tú verás los tesoros, pero hoy no podría».
Contestó Valeriano: —«Eso es lo que quería».
«Lorenzo, me pareces más perdido que sano.
Manda que los tesoros pasen a nuestra mano,
o lograrás perderte por torpe y por liviano».
Lorenzo dijo: —«Dame tregua hasta el tercer día.
Antes quiero el consejo de mi propia abadía.
Tú verás los tesoros, pero hoy no podría».
Contestó Valeriano: —«Eso es lo que quería».
Creyó en estas palabras el duque Valeriano
pensando que tendría ya el total en su mano.
Y se alabó ante Decio diciendo muy ufano
que él le daría luego hasta el último grano.
96
Lorenzo, al fin del plazo, resolvió convocar
la multitud de pobres, de los que pudo hallar.
Se los llevó consigo y allá empezó a rezar:
«Estos son los tesoros que Dios más quiere amar. ... (ver texto completo)
pensando que tendría ya el total en su mano.
Y se alabó ante Decio diciendo muy ufano
que él le daría luego hasta el último grano.
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Lorenzo, al fin del plazo, resolvió convocar
la multitud de pobres, de los que pudo hallar.
Se los llevó consigo y allá empezó a rezar:
«Estos son los tesoros que Dios más quiere amar. ... (ver texto completo)