LAS ACACIAS de la
plaza. Tuvo que ser ese año de
primavera lluviosa, porque fijaros qué verdor tienen y qué hierbajos
brotan entre el cemento.
Fueron unos
árboles complementarios de la plaza: Eran en elemento más de
juego. Cuántos pantalones rotos por subir a buscar
nidos de golorito. También, al final de las verbenas, todo el mundo cogía ramas de acacia como ornamento
final de las mísmas; al día siguiente la plaza casi era una alfombra verde. Nacho.