Despuès de contemplar las
fotos de estas "ternuras", me han recordado otros grupos de ternuras que en
Cordovín han sido. Que la hermosura de la infancia colma las jardineras de todo un
pueblo. Que la
escuela no es aula, que la
plaza ya no es punto de recreo. Que dónde están aquellos correcalles,
aquellas carreras de cellos. Qué fue de la trompa, el marro, las canicas, del cacho. Pobres
calles, pobre plaza, sólo perturbadas por los bocinazos, por los gritos de un frutero, de un pescatero, de un
coche-
tienda.
... (ver texto completo)