Pero todo este ritual de la matanza del cerdo siempre estaba sobrevolado por una terrible amenaza: LA TRIQUINA.
Una vez chumarrado el animal no faltaba el intrépido que se atrevía a degustar con gran ansiedad un poco de pellejo o un poco de rabo y siempre se oía lo mismo; ¡A ver si va tener triquina...
Había que esperar el resultado del analisis veterinario para poder descartar la temible enfermedad que podia dar al traste con las ilusiones puestas en el cerdo durante todo un año.
Luego aparecian ... (ver texto completo)
Una vez chumarrado el animal no faltaba el intrépido que se atrevía a degustar con gran ansiedad un poco de pellejo o un poco de rabo y siempre se oía lo mismo; ¡A ver si va tener triquina...
Había que esperar el resultado del analisis veterinario para poder descartar la temible enfermedad que podia dar al traste con las ilusiones puestas en el cerdo durante todo un año.
Luego aparecian ... (ver texto completo)