Mi padre contaba de él que era un bestia trabajando.
De
joven se ganaba la vida haciendo jornales. En una ocasión estaba para empezar a cavar viña en el Cerrado con otros trabajadores de
Alesanco; alardeando de fuerza, dice que va a probar la labor que hay, lanzando un moriscazo en la senda, clavando la azada hasta el ojo y dejando a los de Alesanco boquiabiertos.
En otra ocasión se fue a segar a
la Rioja Baja. El señor que lo había contratado aquella misma tarde, va a la taberna y se encuentra
... (ver texto completo)