Cuando yo tenía ovejas, y las tuve unos cuantos años, en los cortes o heridas que se hacían a las ovejas al esquilarlas, con tijeras ya eléctricas, para que la herida no se infectara y se secara, se les echaba un poco de ceniza, la pez se utilizaba para marcarlas, y con ello diferenciar unas de otras, sobre todo cuando las ovejas se dejaban en el monte, y se juntaban las de distintos ganaderos.
Javier, no conocía esa faceta tuya de ovejero. En el wester lo habrías pasado mal con los vaqueros, je, je,