Beniaján es huerta y montaña a un tiempo. Campos de cultivo se extienden por la llanura desde el pueblo hasta el cauce del Segura, mientras que altivas sierras lo resguardan por el sur y ofrecen excelentes miradores sobre la comarca.
Fértiles y antiguas huertas, que rodean Beniaján casi por completo, han sido la principal fuente de vida y el motor que ha impulsado el desarrollo de esta villa murciana. Hoy en día son más que eso: todo un patrimonio histórico y natural que merece ser conservado.
La Villa de Beniaján se divide en 10 barriadas: Casco Antiguo, San Roque, Huerto Pico, La Vereda, Cuatro Caminos, Estación, La Tana, Monteazahar, El Secano y El Bojal. A las afueras de la localidad y dentro del término beniajanense, también encontramos los pequeños caseríos de Rincón de Villanueva, Rincón del Obispo, La Azacaya, Cañarejo de Beniaján y Casas de la Trinidad.