No hace falta que me salve, IUS, porque para salvapatrias ya estáis vosotros, buenos ejemplares de educación, paladines de las buenas maneras, reserva natural de las ideas de la humanidad. Insisto, como diría uno de los más ínclitos (según se cree él) de los vuestros: ¡Anda, tira, tira...! Y luego me zarandea y me aparta de su lado por si lo contamino. O como dice otra de las vuestras: ¡Es que no me haces ninguna gracia, Antonio! En fin, menos mal que no vais a salir, porque si no el pueblo se hundiría. ... (ver texto completo)