Jamás he creído en dios y menos cuando me enteré que fue capaz de mandar a su hijo a este mundo para que le enseñáramos qué otras cosas pueden salir de una carpintería.Gran padre, enorme hijo y nosotros, más de lo mismo, unos depredadores sin conciencia.El único que se lo pasó bien fue, al parecer, el luminoso treinta y tres años antes de la fiesta de la madera.Esto viene, para lentos de neuronas, al poder de presencia de este líder de masas firmado mlusa.Da igual el día, la hora o la página:aparece ... (ver texto completo)