Desde el inicio de la II República(1931), los fascistas empezaron a conspirar contra ella, intentándolo ya en 1932, fracasaron, fueron
juzgados y condenados.La República, candorosa y generosa, (en otro país hubieran sido fusilados) les conmutó la pena y les permitió el exilio en
Portugal.Desde allí siguieron intentándolo hasta conseguirlo en 1936. La sublevación y la consiguiente guerra desataron los odios y las pasiones, produciendo unos 500.000 muertos, otros 500.000 exiliados, un retroceso en
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