El otro día en el buzón de correos de mi casa apareció una hojita fotocopiada. En ella alguien manifestaba su repulsa a la construcción de miles de viviendas en Miraflores. La leí despacio y no pude reprimir una sonrisa de agradecimiento: alguien se había molestado en ir repartiendo por los buzones un poquito de sensatez. Sensatez porque no es lógico que de la noche al día se decida casi doblar la extensión y tamaño de un pueblo. Y al mismo tiempo me surgía un sentimiento de rabia porque daba la ... (ver texto completo)