Os voy a contar un cuento. Erase una vez un alcalde que las daba de demócrata junto con la corporación de su grupo, como tal decidió implantar en el pueblo la Agenda 21, Algunas personas creyeron que aquello sería bueno para el pueblo, poder expresar libremente las deficiencias ó necesidades que desde su punto de vista harían mejor este pueblo. Se pusieron a trabajar, a trabajar con reuniones cada semana, hasta un año y más, con ilusión en serio y al fin llegó el momento de presentar a su alcalde ... (ver texto completo)