RECUERDOS PARA LA HISTORIA.
La utilización política de los atentados en favor del PP, como si la campaña electoral no hubiera estado suspendida, es la razón del persistente silencio del Gobierno sobre los verdaderos autores de la matanza y de la orientación de la información ofrecida a la opinión pública con la intención de mantener a los electores en la creencia de que habían sido provocados por ETA hasta pasada la jornada electoral. La identificación y la detención de autores y cómplices muy pocas horas después de perpetrados los atentados indica que los servicios de inteligencia y/o de la policía disponían de mucha información previa, pero la decisión de no hacer pública esa información fue política: el Gobierno la vetó.
Muy poco tiempo después de perpetrados los atentados, la policía ya había descartado la autoría de ETA. El descubrimiento de la furgoneta con ropas, objetos y detonadores que habían utilizado los asesinos para desplazarse a la estación de Alcalá de Henares orientó las sospechas hacia un grupo islamista y la voladura controlada de una bomba sin explotar hallada debajo de un asiento del tren, en el apeadero de El Pozo, confirmó -por el olor y el color del humo- que no se trataba del explosivo utilizado habitualmente por ETA.
PIO...PIO...
La utilización política de los atentados en favor del PP, como si la campaña electoral no hubiera estado suspendida, es la razón del persistente silencio del Gobierno sobre los verdaderos autores de la matanza y de la orientación de la información ofrecida a la opinión pública con la intención de mantener a los electores en la creencia de que habían sido provocados por ETA hasta pasada la jornada electoral. La identificación y la detención de autores y cómplices muy pocas horas después de perpetrados los atentados indica que los servicios de inteligencia y/o de la policía disponían de mucha información previa, pero la decisión de no hacer pública esa información fue política: el Gobierno la vetó.
Muy poco tiempo después de perpetrados los atentados, la policía ya había descartado la autoría de ETA. El descubrimiento de la furgoneta con ropas, objetos y detonadores que habían utilizado los asesinos para desplazarse a la estación de Alcalá de Henares orientó las sospechas hacia un grupo islamista y la voladura controlada de una bomba sin explotar hallada debajo de un asiento del tren, en el apeadero de El Pozo, confirmó -por el olor y el color del humo- que no se trataba del explosivo utilizado habitualmente por ETA.
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