\"En este país cualquier payaso es libre de enhebrarse a una pancarta y protestar por lo que quiera, pero 25 años después de la conquista de un régimen de respeto y tolerancia, es inadmisible que bandas de haraganes con alcohol en el aliento campen por sus respetos, haciendo la ronda y vociferando al modo de los sturmtruppers, entre insignias y banderas, para señalar con el estigma de «esquirol», y si es posible darle su merecido, a todo aquél que no se pliegue a sus designios.\".