MADRID: Pues bien, como por arte de magia, una princesa enamorada...

Pues bien, como por arte de magia, una princesa enamorada ha besado en los morros a una ranita que jugaba en los alrededores de un palaciego jardín y el simpático batracio se ha convertido, de la noche a la mañana, en el gran Gustavo de Arístegui, el nuevo y no sabemos si oficial u oficioso portavoz del PP. Ya conocíamos en el Parlamento que este joven diputado del Partido Popular, que se dice experto en cuestiones internacionales y de política exterior —de eso presume y escribe con asiduidad— aspiraba a sustituir ni más ni menos que a Zaplana como portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, donde el falso valenciano nacido en Cartagena promociona a los suyos, a los que le bailan el agua y jalean las conspiraciones de El Mundo y la COPE, como Alicia Castro, la de las mil y una preguntas a Rubalcaba, por poner un ejemplo. Pero el solo rumor del relevo encendió las alarmas y defensas de Zaplana, que cuenta con sus guardaespaldas mediáticos citados y la proverbial pereza de Rajoy, del que se cuenta que una vez que compañeros suyos le propusieron el relevo de Zaplana en el Congreso, por sus manifiestas deslealtades, el de Pontevedra respondió ante el asombro de todos: “bueno eso está muy bien, pero ¿quién se lo dice?”. Pues tú, Mariano, tú, que eres el presidente y el líder del partido. Y la cosa se quedó en eso, en nada, como estaba.