Transcrito de L.de.
Con este Gobierno de saltimbanquis los ciudadanos no saben bien a qué atenerse: lo que un día vale al día siguiente es un disparate, y viceversa. Así, esta semana nos hemos encontrado con que las palabras del Fiscal General del Estado caducan en unas pocas horas dependiendo de dónde sople el viento. Si sopla desde ciertos medios de comunicación madrileños, el Fiscal se torna duro e implacable con los terroristas; si, por el contrario, sopla desde el País Vasco, Conde Pumpido se deshace como un terrón de azúcar en la leche. Quizá no sea aventurado suponer que, en el fondo, lo que el Fiscal General dice no vale ni la mitad que lo que no dice.
ANONIMO CONOCIDO.
Con este Gobierno de saltimbanquis los ciudadanos no saben bien a qué atenerse: lo que un día vale al día siguiente es un disparate, y viceversa. Así, esta semana nos hemos encontrado con que las palabras del Fiscal General del Estado caducan en unas pocas horas dependiendo de dónde sople el viento. Si sopla desde ciertos medios de comunicación madrileños, el Fiscal se torna duro e implacable con los terroristas; si, por el contrario, sopla desde el País Vasco, Conde Pumpido se deshace como un terrón de azúcar en la leche. Quizá no sea aventurado suponer que, en el fondo, lo que el Fiscal General dice no vale ni la mitad que lo que no dice.
ANONIMO CONOCIDO.