RECORDANDO AQUELLAS LOCOMOTORAS DE VAPOR:
Hierro y fuego cruzan la llanura,
gigantes negros de hálito
gigante, que avivan con su fuerza rugiente la senda antigua de la
vía oscura.
Pulmones de carbón y de caldera, hacen temblar el suelo a su paso, dejando tras de sí, en cada trazo, la blanca estela de su fiel quimera.
Años cincuenta de pistón y acero, corazón de metal que late a prisa, bajo el
cielo de
niebla y de ceniza, custodio fiel de un tiempo verdadero.
Zumbido grave, silbido en la
noche, vienen de lejos con su carga viva, herencia noble, fiera y altiva, que rueda y canta en recuerdo de aquellos pasados tiempos.