Once guerreros pisan la grama,
con el alma encendida y la misma llama.
La camiseta blanquiazul se lleva en la piel,
luchando juntos, rindiendo fiel.
Con toque preciso y el balón dominado,
cada jugada es un sueño
bordado.
Dejamos la vida en cada
rincón,
corriendo y ganando, con el corazón.
Si la pelota rueda y el árbitro pita,
nuestra hinchada celebra, nuestra pasión grita.
No importa el rival, ni el marcador,
somos el C. D.
LEGANÉS, puro honor.