GRIÑON: AQUELLOS DUEÑOS DE ALMAS:...

AQUELLOS DUEÑOS DE ALMAS:

Mas al vernos dueños del ancho prado, sin voz que mande ni reja en flor, el pecho siente que se ha quedado huérfano y ciego de protector.

¡Qué extraña trampa la de este día: ser absolutos en la extensión, y hallar que el peso de la autonomía es la más dura de las prisión!

Volamos libres, sin atadura, buscando un rumbo que no llegó; y en la delgada cima más pura, la libertad nos deshabitó.