Nuestra tierra, escenario del odio,
Se convierte en la semilla de tu Reino.
En sus surcos Tú trabajas.
En tus manos se transforma el mundo.
Tú dices: "Yo soy la resurrección y la vida",
Y todo cambia ante nuestros ojos.
En tus manos se transforma el mundo, Señor.
El Regalo que yo quiero.
Yo no deseo un regalo
Que se compre con dinero.
Ne he de pedir a los Reyes
Caballitos, ni muñecos,
Ni motos, ni ordenadores,
Ni sofisticados juegos.
Creemos en el Espíritu Santo, espíritu del Padre y del Hijo,
Que lo sostiene todo, que nos impulsa a vivir en libertad y justicia
Y que acompaña nuestros pasos.