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Van los jornaleros por esos caminos cubiertos de yelos,
de la negra escarcha que enfría los cuerpos y yelan las almas.
Barrigas vacías, con tripas ruidosas que agradecidas
degluten con ansia, el cacho tocino y la morcilla rancia
que en la fiambrera le ha echado el ama
de un terrateniente celoso de su buena fama
que va a misa temprana.
Para limpiar su alma. ... (ver texto completo)
Van los jornaleros por esos caminos cubiertos de yelos,
de la negra escarcha que enfría los cuerpos y yelan las almas.
Barrigas vacías, con tripas ruidosas que agradecidas
degluten con ansia, el cacho tocino y la morcilla rancia
que en la fiambrera le ha echado el ama
de un terrateniente celoso de su buena fama
que va a misa temprana.
Para limpiar su alma. ... (ver texto completo)