Empezó doña Esperancita
a dar a todos la tabarra
diciendo que a los funicionarios
había que darles menos guita
porque ellos hasta agarran
por arguinaldo en Saturnal.
Le siguió la Cospedal
que ha llegado a la Mancha
con la furia de un huracán ... (ver texto completo)
a dar a todos la tabarra
diciendo que a los funicionarios
había que darles menos guita
porque ellos hasta agarran
por arguinaldo en Saturnal.
Le siguió la Cospedal
que ha llegado a la Mancha
con la furia de un huracán ... (ver texto completo)
¿Te acuerdas Cibeles?
¡Qué tiempos aquellos!
Fue un año muy frío
y nos tragamos las hieles
de los desaprecios
a nuestros amoríos.
Ya de madrugada,
helado y congelada
arrimábamos las manos
a aquellos cristales
que a ti te alumbraban
por si se calentaban.
Hacía un frío que pelaba
y tú, ni te inmutabas
estando como estabas
ya tan acostumbrada
a aquellas heladas
y a las finas cuchillas
que desde Guadarrama
racheadas nos llegaban
y mi piel rajaban,
¡Cómo pasan los años!
Ya cuarenta y tres
hace que te dejé
en julio de hogaño
y enseguida aterricé
junto al Mediterráneo.
Porque eres tú, Madre Tierra,
si no, ni lo cuento,
que siempre hay un jumento
que anda buscando guerra
y no para de incordiar
hasta que no le estampas
una buena hostia
en el plexo solar.
Te explico, ya verás:
Ayer fue Navidad,
la Natividad,
el triunfo de la Luz
sobre la oscuridad,
y de buena mañana
me fui a trotar y respingar
junto a la orilla de la mar.
¿Qué crees que pasó?
Pues sí, has acertado,
lo que tenía que pasar,
que con la piel vaporosa
me di un chapuzón
de dos minutos o más
y escapé echando chispas,
pero sin las tiriteras
que nos embargaban
aquellas madrugadas
que antes te recordaba.
Ya ves, te veo igual,
más linda si cabe,
y más aseada
pero igual de helada
y eso será;
porque el Gallardo Dón
que es gran constructor
y experto en deuda y en socavón,
llevó el Consistorio
cerca el Banco de España,
antes de ser nombrado:
El Justicia Mayor,
pero sin balanza y no de Aragón.
Salud.
Mañana hablamos del Barça-Madrid si os parece. ... (ver texto completo)
¡Qué tiempos aquellos!
Fue un año muy frío
y nos tragamos las hieles
de los desaprecios
a nuestros amoríos.
Ya de madrugada,
helado y congelada
arrimábamos las manos
a aquellos cristales
que a ti te alumbraban
por si se calentaban.
Hacía un frío que pelaba
y tú, ni te inmutabas
estando como estabas
ya tan acostumbrada
a aquellas heladas
y a las finas cuchillas
que desde Guadarrama
racheadas nos llegaban
y mi piel rajaban,
¡Cómo pasan los años!
Ya cuarenta y tres
hace que te dejé
en julio de hogaño
y enseguida aterricé
junto al Mediterráneo.
Porque eres tú, Madre Tierra,
si no, ni lo cuento,
que siempre hay un jumento
que anda buscando guerra
y no para de incordiar
hasta que no le estampas
una buena hostia
en el plexo solar.
Te explico, ya verás:
Ayer fue Navidad,
la Natividad,
el triunfo de la Luz
sobre la oscuridad,
y de buena mañana
me fui a trotar y respingar
junto a la orilla de la mar.
¿Qué crees que pasó?
Pues sí, has acertado,
lo que tenía que pasar,
que con la piel vaporosa
me di un chapuzón
de dos minutos o más
y escapé echando chispas,
pero sin las tiriteras
que nos embargaban
aquellas madrugadas
que antes te recordaba.
Ya ves, te veo igual,
más linda si cabe,
y más aseada
pero igual de helada
y eso será;
porque el Gallardo Dón
que es gran constructor
y experto en deuda y en socavón,
llevó el Consistorio
cerca el Banco de España,
antes de ser nombrado:
El Justicia Mayor,
pero sin balanza y no de Aragón.
Salud.
Mañana hablamos del Barça-Madrid si os parece. ... (ver texto completo)