Los hay que cuando la razón no les asiste, acuden a métodos expeditivos para imponerse sobre el resto. Los hay que a falta de argumentos emplean el insulto o la agresión como argumentos. Los hay que se ponen nerviosos, muy nerviosos, cuando otros con el derecho en la mano, ponen freno a sus desmanes y entonces, sin reconocer, sin asumir, sin aceptar y sin tolerar, echan mano de sus instintos más primarios para solventar las diferencias; no se dan cuenta de que se les cae el disfraz cuando así actúan y de que ese comportamiento, es un ejemplo muy ilustrativo de cuál sería su gestión si ocuparan el lugar adecuado para ejercerla. Estamos en el año 2.006 y todavía hay quien piensa que la democracia puede ser pisoteada, la ley burlada y el derecho menospreciado. Menos mal que en el 2.006, también existen personas, cada vez más, que no van a permitir que la fuerza de la sinrazón de unos cuantos personajillos que parecen salidos de la Escuela de Alonso Vega, intenten lograr por medio de la bronca lo que no obtienen por medio del convencimiento.
Y mi enhorabuena y reconocimiento a quién demostrando el talante, la educación, y el respeto que ellos no tienen, supo reprimir la respuesta que cualquiera hubiese tenido en ese instante y dió una lección de dignidad y valentía digna de elogio.
Salud y República.
Y mi enhorabuena y reconocimiento a quién demostrando el talante, la educación, y el respeto que ellos no tienen, supo reprimir la respuesta que cualquiera hubiese tenido en ese instante y dió una lección de dignidad y valentía digna de elogio.
Salud y República.