En otras sociedades sin duda pero en la nuestra no, no están las mujeres discriminadas. Cierto es que en otros países son verdaderas víctimas de un sistema atroz que las condena por el simple hecho de ser mujer, anulando voluntades, deseos, oportunidades y hasta la vida mismo si es menester.. Pero aquí eso no ocurre hoy en día. No tienen menos posibilidades de acceder a un puesto determinado que un hombre ni están relegadas a su rol de ama de casa, madre-esposa sin derechos y con infinidad de obligaciones. Hoy las mujeres, -como ha de ser-, deciden cuándo son trabajadoras por cuenta ajena, cuándo lo hacen en su casa, cuándo tienen hijos o cuando tienen pareja y negarlo es negar una realidad que han conseguido a base de mucha lucha, sacrificio y esfuerzo. Pero no caigamos en el otro extremo porque el machismo aquí no lo tolera y consiente el Estado sino que son algunas mujeres las que lo permiten. Aquellas que reciben amenazas por parte de un hombre y callan, aquellas que soportan estoicas el primer sopapo pensando que ha sido algo pasajero, aquellas que no se atreven a denunciar cualquier abuso, todas esas son las que padecen las consecuencias de su sometimiento y las culpables de que la dominación machista no sea historia. Pero no olvidemos la otra cara del asunto, padres condenados a la miseria por tener que entregar a su pareja la mayor parte de sus ingresos y que se han quedado sin un hogar. Vale que habiendo hijos de por medio es su obligación prioritaria mantenerlos y así ha de hacerse pero, no privándoles de todo medio de subsistencia. Y qué ocurre con la custodia de los hijos, porqué no tiene el mismo derecho el padre a quedarse con ellos en caso de una separación que la mujer. Son tan hijos suyos como de ella y sin embargo, ha de ejercer un derecho de visita programado como si ver a un enfermo hospitalizado se tratase. Ningún extremo es bueno y hemos pasado de que la mujer sea un objeto propiedad del hombre a convertir a éste en el malo de la película en cualquier caso. En el equilibrio está la justicia, no en la venganza.