Querido y admirado Durruti, no pretendo "criminalizar" a las víctimas de los malos tratos o del sometimiento sexista como dices, al contrario, deseo que huyan de esa situación denigrante y tan a menudo trágica. Pero lo mismo me da que sea una mujer maltratada o un pueblo oprimido, sólo enfrentándose al verdugo se puede poner fin a esa injusticia. Son culpables de callar, de consentir, de perdonar, de permitir que la pena o el miedo les haga ocultar y hasta disculpar esos hechos. Pueden recibir la primera agresión que no esperan y esa es casi inevitable pero no tiene justificación que aguarden a la segunda de la que tal vez, no salgan. Ante el primer signo de violencia la denuncia y el abandono de la pareja son acciones que no pueden demorarse. En ese sentido y no en otro digo que son "culpables" de ser un día sí y otro también, protagonistas de una noticia ya tan repetida y espeluznante en la sección de sucesos. En su silencio y su actitud servil está la fuerza de esa bestia incalificable que les insulta, les pega, les viola y al fin, les asesina.
En cuanto a lo del libre mercado tienes razón, esas son las leyes que rigen pero no sólo para la mujer sinó para el trabajador en general. Los contratos basura, los suelos misérrimos, las horas extras obligadas y mal pagadas, los despidos de saldo, son las "vitudes" de un capitalismo feroz. Y esa explotación que a buen seguro existe no distingue sexos, sólo se limita a marcar cada día más las diferencias entre ricos y pobres sin fijarse en el cromosoma que porten.
Un saludo.
En cuanto a lo del libre mercado tienes razón, esas son las leyes que rigen pero no sólo para la mujer sinó para el trabajador en general. Los contratos basura, los suelos misérrimos, las horas extras obligadas y mal pagadas, los despidos de saldo, son las "vitudes" de un capitalismo feroz. Y esa explotación que a buen seguro existe no distingue sexos, sólo se limita a marcar cada día más las diferencias entre ricos y pobres sin fijarse en el cromosoma que porten.
Un saludo.