Deuda pública y otras cosas
De aquel tiempo viene también el primer boom de la Deuda Pública, cuando Carlos I multiplicó las cantidades solicitadas como préstamo, emitiendo una gran cantidad de papelitos en los que "juraba" devolver dichas cantidades. A los papelitos se les llamó juros y funcionaron bastante bien hasta la primera bancarrota, ya en tiempos de Felipe II.
De poco tiempo después es otra idea genial: crear una sociedad muy grande para comerciar con las Indias, romperla en trocitos y vender cada trozo a una persona distinta, es decir, en "acciones", todo ello en un lugar que dio en llamarse "Bolsa", en Amsterdam.
Bueno, no quiero entreteneros más. Todas estas historias tienen algo en común: los "vendedores" deben tener buena fama y los compradores confianza suficiente, pues si no, nadie deposita dinero en el banco, ni compra deuda pública, ni invierte en acciones
... (ver texto completo)