De
Madrid se pueden decir muchas cosas, tantas, que hasta el mas paciente le saltaría algún plomo; deteniéndose en sus
calles, y voces discordantes...
Pero en Madrid como en todas partes, se discute,
se odia y se ama...
Ya creo lo dije un día:
Andaba aquel muchacho, muy falto de perras. Era domingo, por la mañana, se había dado una vuelta por las inmediaciones de Cascorro, y en uno de los tenderetes del "rastro" se había
comprado unos zapatos de segarra, de un
color amarillento, un poco
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