Hace un par de años asistimos atónitos a los cariñitos que se hacían el president de la Generalitat valenciana y coruptator (
amigo intimo de ansar como para ir a la
boda de su hija), con aquello de "amiguito del alma te quiero un huevo". Eso era corrupción, aunque el jurado popular en el juicio dijera no culpable.
Es un comentario que me lleva a pensar.
Resulta que el
ayuntamiento con motivo de Halloween organizó un concurso, mejor dicho, una farsa (pieza cómica y sin más objeto que hacer reír).
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