El que me consideres ácido, impresentable, etc. Me encanta porque si ladras, luego cabalgamos.Por fin te has dado cuenta que no quiero ser ni lo más parecido a tu nobleza baturra ni a tu rancio abolengo quevedesco porque desde que salísteis de la montaña para zurrar al moro(ocho siglos llevaban en AlAndalus), con la cruz y la espada habéis impuesto vuestras ideas.Y así os lució el pelo cuando os pegaron la gran patada del mundo y os convirtieron en comparsas del tercer mundo.¿Recuerdas aquello de ... (ver texto completo)