Me desayuno frente al Mar Rojo con la pantalla en silencio, con madrid gris y se me cae el alma a los pies.Busco el canal internacional de televisión española y compruebo que, una vez más, hemos perdido.La búsqueda de la paz, el intento que una sociedad deje de vivir con la amenaza perpetua se ha ido al hoyo y encima hay que dar gracias porque sólo ha habido dos pérdidas humanas, nada más y nada menos.Todos somos culpables.Unos por ingenuos y otros porque sí.Y gana la fuerza sin control y el crujido ... (ver texto completo)