Nunca creí que un pedante burgués acomodado con pretensiones de progre cual es este demagogo disfrazado de tamborilero, experto en el arte de no contestar a lo que se le pregunta, escurrir el bulto e irse por la tangente, fuera tan osado como para creerse el ombligo del mundo y darme lecciones de nada. No obstante te tomo por la palabra y acepto gustosamente tus dos detalles de enviarme una enciclopedia ilustrada y hacerme socio del círculo de lectores; díme en que librería los dejas pagados y pasaré ... (ver texto completo)