Gallego, siempre he sido partidario de votar todo cuanto se mueve en una democracia.Y cuando digo todo, no perdono a nadie.Seguro que los ciudadanos campechanos y aficionados a la vela y al squí, lo comprenderían dando muestras de un pensamiento democrático, liberal y se desmitificaría el todo atado y bien atado.En España las vestiduras sólo se rasgan cuando sopla a favor.Toda la vida señalando con el puntero a las dos castillas y de golpe, surgen setas por doquier, hasta Cartagena quería separarse de Murcia y Tortosa, bueno, para qué comentarlo.Y no dudo que tengan su derecho.Lo que no es de recibo es que se plantee en un Parlamento democrático una proposición avalada por los votantes catalanes, que se apruebe en el otro Parlamento democrático avalado por los españoles, que el tribunal constitucional democrático también no lo eche para atrás, que falte refrendar en las urnas todo esto, y que una minoría, mal que les pese, quiera imponernos su pensamiento.Han tenido ocho años y lo han hecho, sin ningún género de dudas, y ahora no quieren o no saben esperar dos años, hasta que el juan español decida qué hacer con su vida.Lo triste, los desarraigados que apelan al ejército y al insulto facilón de polaquillos.Si supiera por qué nos llaman polacos, callaría y haría punto de cruz.Le voy a dar una pista:¿de dónde era el último Papa?.
El Tamboriler del Bruch.
El Tamboriler del Bruch.