"Mienten quienes digan que Andalucía ríe. La risa de Andalucía es la mueca del genio enloquecido por el martirio, debilitado por el hambre; de un genio que tuvo y tiene por fondo un optimismo creador; una santa alegría de vivir, caricaturizado hoy por una larga tragedia de miseria y sufrimiento".
He visto a más de uno impresionado por tiradas como esta, esencia de las demagogias nacionalistas. Por supuesto, Andalucía siempre ha reído. Y, por supuesto, había allí núcleos de población que pasaban hambre. Las dos cosas ciertas, aunque nada de "enloquecida por el martirio". Los enloquecidos por la ambición y la sandez, que ni de lejos por el martirio y el hambre, eran Blas Infante y sus cuates, al igual que quienes han declarado al orate "Padre de la patria andaluza".
El demagogo denuncia a voz en grito males de la sociedad, los exagera o los inventa. Con su gritería trata de impresionar a los incautos haciéndoles pensar que él tiene la solución a las injusticias reales o supuestas. Si de ese modo logra el poder, no hará otra cosa que aumentarlas. Aquellos necios, invocados ahora por Arenas y el resto de los politicastros andaluces, se sentía identificado con Al Andalus y con Marruecos, donde sí había verdadero "martirio" y mucha más hambre. Era la estupidez en estado casi puro.
Nadie más experto que los rojos en esas monsergas, y nadie ha causado a los obreros, a la población en general, mayores desastres. Actualmente los separatistas, en alianza con los rojos ya han anulado prácticamente la democracia en las Vascongadas y están intentando anularla en Cataluña y retroceder en toda España. Aunque la marea, por fortuna, empieza ya a ir en dirección contraria.
PM.
He visto a más de uno impresionado por tiradas como esta, esencia de las demagogias nacionalistas. Por supuesto, Andalucía siempre ha reído. Y, por supuesto, había allí núcleos de población que pasaban hambre. Las dos cosas ciertas, aunque nada de "enloquecida por el martirio". Los enloquecidos por la ambición y la sandez, que ni de lejos por el martirio y el hambre, eran Blas Infante y sus cuates, al igual que quienes han declarado al orate "Padre de la patria andaluza".
El demagogo denuncia a voz en grito males de la sociedad, los exagera o los inventa. Con su gritería trata de impresionar a los incautos haciéndoles pensar que él tiene la solución a las injusticias reales o supuestas. Si de ese modo logra el poder, no hará otra cosa que aumentarlas. Aquellos necios, invocados ahora por Arenas y el resto de los politicastros andaluces, se sentía identificado con Al Andalus y con Marruecos, donde sí había verdadero "martirio" y mucha más hambre. Era la estupidez en estado casi puro.
Nadie más experto que los rojos en esas monsergas, y nadie ha causado a los obreros, a la población en general, mayores desastres. Actualmente los separatistas, en alianza con los rojos ya han anulado prácticamente la democracia en las Vascongadas y están intentando anularla en Cataluña y retroceder en toda España. Aunque la marea, por fortuna, empieza ya a ir en dirección contraria.
PM.