Mi problema con el futbolín es que yo también juego atrás; no sé si lograré encontrar a alguno de mis inolvidables colegas con los que formaba equipo en mi juventud; hace bastante que no juego pero creo que con dos o tres partidas de entrenamiento lograré calentar y estar en plena forma; a mi me da igual los colores con los que juegue pues siempre he estado acostumbrado a ganar; acabo de pasar la barrera de los cincuenta, tuve la suerte de casarme con la mujer que amaba y tenemos cuatro hijos maravillosos entre los dieciocho y los veintiséis años a los cuales creo que he sabido transmitir mi amor por España y desde luego les he enseñado también a jugar al futbolín. Sería interesante organizar un campeonato de futbolín un sábado en una ciudad como Madrid; no la conozco muy bien y no sé si existirán aún locales donde se pueda jugar a este noble, maravilloso y divertido juego. La apuesta sigue adelante. El fútbol no me interesa demasiado, entre mis otros placeres se encuentra el chocolate, el vino y las mujeres. Un español universal.