CAMBRILS: Pobre muchacho, ! Qué delirios de grandeza! Por favor...

Pobre muchacho, ! Qué delirios de grandeza! Por favor Tamborilero no sigas delirando. Pero ¿De qué fronteras me hablas? Yo siempre he viajado por toda España, durante casi cincuenta años y nadie me ha pedido pasaporte; no seas iluso, no sigas confundiendo los sueños con la realidad. En cuanto a los epítetos que me dedicas en tus dos primeras líneas, te ruego que no seas tan sibilino y que te los apliques en primer lugar a ti mismo. Mi sinceridad, mi nobleza e hidalguía española me impiden ser hipócrita y mentiroso; digo lo que siento y procuro actuar con honestidad; pero algunos como tú sois superiores a mis fuerzas; de verdad que me reulta muy difícil soportar vuestra hipocresía, vuestra falsedad y vuestras mentiras históricas. Y en cuanto a lo del futbolín creo que me basto solo y jugando desde atrás para ganaros a ti, al Faneca y a otros cuarenta como vosotros. Un español universal.