CAMBRILS: Creo que habla de esas invisibles fronteras dibujadas...

Creo que habla de esas invisibles fronteras dibujadas por una línea de 80 km de ancho que se traspasan cuando por ejemplo pasas de Huesca a Lérida y estando todavía en Aragón empiezas a oír hablar catalá y a olfatear su sabrosa cocina. También si vas por Bujaraloz y por Caspe y tu brújula apunta al Este verás que antes de llegar a Tarragona el maño empieza a cambiar para convertirse en otro idioma. No es para escandalizarse sino todo lo contrario, pues el cambio es motor de la vida, y tanto se transite en un sentido como en otro alguien con los sentidos despiertos puede sacar provechosas enseñanzas y en vez de atrincherarse en patrios solares uno puede disfrutar de las experiencias sensitivas, deleitarse con el sonido de un idioma lleno de palabras de bellas sonoridad y con otras inflexiones en la pronunciación. Y uno se hace esta pregunta, ¿pero cómo no van a ser distintos, si hasta somos distintos en el mismo Madrid, pues no es lo mismo como se arrastran las eses en el barrio de Salamanca al contundente y chulesco vocabulario de Pan Bendito, pongo por ejemplo? Si estos señores que viven asomados al balcón mediterráneo quieren organizarse por su cuenta, están en todo su derecho, y en vez de asirnos a la indisolubilidad patria que es un concepto sólo válido en un espacio temporal concreto (¿Cuantas veces se ha unido y disgregado cualquier patria, todas las patrias?) lo que deberíamos hacer es facilitar su decisión, como dueños y soberanos que son de tomarla. Uno de Madrid, republicano y federalista.
Ni firmo.