Tranquilos, campeones, que un bisturí, tres días de suero y la enfermera de psicosis no pueden con un pedazo catalán como yo.Sin entrar en las patadas a la historia dadas por los acémilas de turno, incapaces de rebatir a la Niña y tirando de lo absurdo milenario, sólo digo que en la clínica Delfos de Barcelona tuve la gran suerte de ver, tras muchos años, el festival de Eurovisión.Pensaba en la cara de los inmovilistas españoles, que estos lo ven en familia no lo dudéis, cuando escucharan a Macedonia, ... (ver texto completo)
