Buenos días... y después de todo lo que saqué de mi interior ayer, queda ese dulce gusto de lo bien vivido y bien disfrutado; ello nos da fuerza para que pase un poquito mas deprisa el tiempo que falta para: volver ¡volver, volver! al PIÑERO otra vez... como dice la canción. En fin esto que nos pasa a los que estamos fuera, es algo que no se comprende, porque si lo piensas bien te preguntas: ¿Qué tiene ese pequeño pueblo por el que suspiro? ¿Qué es lo que me llama ¡a voces! y me hace ir hacia él? ... (ver texto completo)