Y con razón.
Me decía mi hermanno Andrés esta tarde que el sábado pasado no vino a comer con nosotros porque dónde iba a ir él a esas horas con lo que estaba cayendo por la carretera, a padecer y ná más, teniendo como tenía en el comedor de su casa 22º.
Y es que Malva es lo que tiene que se está en la gloria.
Es que se dice pronto, 30º en el salón. En el comedor de Malva alcanzamos los 22 en horas punta.
Lo mismo que piensan algunas del aire acondicionado pienso de los 40º que hacen ahora en la calle y, sobre todo, de los 30º que me dan los buenos días en el salón durante casi dos meses seguidos, pero ni caso, oye.
Y además daba la casualidad de que eran un matrimonio de sordomudos con dos niños pequeños. Así que allí estábamos Choni y yo haciendo gestos y aspavientos para explicarles a aquella pareja que teníamos que saltar por su terraza para entrar a nuestra casa. ¡Y la cara que ponían los niños!
Por fin subimos a ver al vecino colindante, y a través de las terrazas hemos conseguido entrar en casa. Menudo numerito. Parecíamos delincuentes. Eso sí, la seguridad ante todo, nos fabricamos un arnés con una cuerda, que nos prestó el vecino, por si acaso, que es un tercero.
Eso mismo me pasó a mí al principio de vivir en Cáceres. Creo que estaba Choni embarazada de Nadia todavía conque no te digo más. Como llevábamos poco tiempo viviendo en aquel piso, no teníamos mucha confianza con los vecinos que nos podían facilitar el acceso por las terrazas de las dos cocinas.
hola majos llego la calma que tal estais hace mucho que no me meto en el foro espero que debajo cubierto porque con la que esta cayendo
Asi que andar con cuidado, ahora que las vecinas están de vacaciones, por si las moscas.
Hoy cada vez que he salido de casa, no sólo he comprobado si llevaba las llaves, además he comprobado si abrían.
Una batallita para contar a los nietos.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Por fin subimos a ver al vecino colindante, y a través de las terrazas hemos conseguido entrar en casa. Menudo numerito. Parecíamos delincuentes. Eso sí, la seguridad ante todo, nos fabricamos un arnés con una cuerda, que nos prestó el vecino, por si acaso, que es un tercero.
Bueno, qué hacemos, qué no hacemos, llamamos al cerrajero y que nos esbarate una cerradura tan buena.......!
Que nos quedamos en la calle y sin llaves. Menos mal que tiene una vecina unas para por si acaso, pero hete aquí que la vecina no estaba, que se había ido al pueblo. Calla que mi hermana tiene unas. Vamos a buscarlas, y ls tenía desde hace tanto tiempo que ya no valía ninguna, porque habíamos cambiado la cerradura una vez.