Estamos apurando, ya, el mes de agosto. En nada otra vez llega la
fiesta de nuestro querido
pueblo, y después la espantá. De nuevo cada mochuelo a su
olivo, y las
calles de
Malva vacías y tristes. En fin, qué se le va a hacer, todo lo que empieza termina. Quizás algún eco del bullicio de estos días, quede atrapado en algún
rincón, para que el
otoño no sea tan solitario para los que se quedan.