Y esto es lo que hay.

Y vosotros no digáis nada, no.
79. - Este surco es el malo, después cada vez peor.
Estaban cogiendo algarrobas.
(El Señor Domiciano) (Jmg)
74. - "Como me toquen las quinielas me marcho pa Madrid y no vuelvo pa España en la puta vida". Lo decía Angélico (Jmg).
73. - Si me muero, que me muera, el caso es tener salud. La decía Angélico (Jmg).
Antes de salir a tomar unos vinos voy a poneros unas frasecitas.
Estoy del déficiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiiiiiiiiiiiit................ ........
Pues, hala, hasta luego.
¿Y si vamos cerrando?
¡Cualquiera que nos oiga...!
Y lo malo es que, a los pobres gatos, los tiraban en ayunas -no les iban a dar antes de comer pa que pesaran más y se les cansara el brazo de cargar con ellos hasta la plaza- con lo que se agarraban a lo que pillaban con más ganas, claro está.
No os riáis, no, que es verdad que tiraban gatos desde la gradas. Creo que lo de las bandas de música surgió para disimular tanto maullido de gatos voladores como había.
Menos mal que lo prohibieron porque si no no ganaban para trajes de luces esgarraos y luego no les quedaba ninguno ni para exponerlos en los museos taurinos.
Tendré que volver a Sevilla a preguntar qué año se prohibió arrojar gatos a las gradas de la Maestranza, porque ya no me acuerdo.
Y para los sureños una curiosidad.
¿Contasteis alguno los pasones de la giralda?
No me constan escalones (según dicen son rampas para que puedan subir los caballos) pero te lo confirmaremos la próxima vez que vayamos a Sevilla.
Y un par de boquerones en vinagre. Más de dos no que la otra noche me di un torzón de ellos que todavía me están repitiendo.