Me acuerdo una vez que nos pegamos un madrugón grande, pa ir a espigar un montón de muchachos y muchachas, todos de la calle La Puebla, que había unos pocos. Mi hermana como era la mayor, iba un poco al cargo de nosotros y de Félix y Manoly. Fuimos a levantarlos, pues estaban solos ya que tio Félix y tia Tere se habían levantado antes y estaban a acarriar. No andaba malo Felixín calentando un tazón de porcelana blanco con leche, al fuego del butano, directamente. Tú verás lo que tardó el tazón en ... (ver texto completo)