Unos doscientos años después, de que las tropas invasoras tuvieran que tragarse el polvo de los largos caminos de nuestra estepa Castellana, sufrir el viento del Moncayo, al cruzar derrotados los campos de los Monegros, sintiendo en el cogote el aliento fiero de los recios Aragoneses.
Esta vez, la derrota no fue en Cádiz, no tendrán que hacerse las bellas damas Gaditanas tirabuzones.
Goya allá donde este, llenara de colorido los lienzos pintando balcones y ventanas de su Madrid, donde hondea nuestra ... (ver texto completo)
Esta vez, la derrota no fue en Cádiz, no tendrán que hacerse las bellas damas Gaditanas tirabuzones.
Goya allá donde este, llenara de colorido los lienzos pintando balcones y ventanas de su Madrid, donde hondea nuestra ... (ver texto completo)