Dios tiene demasiadas ocupaciones y no se acerca por estos sitios. No digas eso, dijo el recién llegado. El niño mientras le echaba un haz de hierba seca a la mula, seguía diciendo. Si yo lo entiendo, teniendo tanto que hacer, tendrá buen apetito, y yo cuando por suerte tengo algo para
comer, suele ser un mendrugo de
pan sin nada más. Después de dejar la mula comiendo la hierba, los dos y el perro, fueron hacia la cocina, allí en el hogar ardían unos troncos en la lumbre, el hombre que traía las
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