Nos ha extrañado lo fácil que ha sido entrar en el Hospital Pedriático de Benassir: "Es que la milicia que controla la entrada al hospital es del mismo clan que nuestro jefe de seguridad", me dice Farah sonriendo. En su interior decenas de niños y niñas de menos de cinco años, famélicos, yacen inmoviles en jergones sucios junto a sus padres. El médico que nos atiende nos hace un diagnóstico certero de los síntomas de la malnutrición: diarrea, perdida de masa muscular, ceguera en algunos casos, en ... (ver texto completo)