Una tímida luna contempla los
campos en la
noche, ahora en silenciosos, se asentó el polvo en el
sendero, los rastrojos magullados esperan las
aguas de el
otoño, el zumbar de las bestias mecánicas se perdió entre las choperas, los
pinos centenarios llenos de recuerdos, no olvidaran que cerca de ellos sucedió uno de los mayores espectáculos ecuestres y soberbias maquinas atestadas de
caballos a vapor.
En silencio un guardador del orden, quizás con demasiado celo en sus deber acaricia el talonario
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