Era una hermosa mañana de finales de noviembre. Durante la
noche había nevado un poco, pero la fresca capa que cubría el suelo no superaba los tres dedos de espesor. A oscuras, en seguida después del laudes, habíamos oído misa en una aldea del
valle. Luego, al despuntar el sol, nos habíamos puesto en
camino hacia las
montañas. "
EL NOMBRE DE LA ROSA. (Umberto Eco).
Y en estos días hemos tenido la noticia del fallecimiento de este autor. Y viene a la memoria, los días en los que leíamos la novela,
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